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Artículo Comentado
Comentario Editorial:
Hugo
F. Londero MD, FSCAI
Jefe del Servicio de Hemodinamia e Intervenciones por Cateterismo
Sanatorio Allende, Córdoba - Argentina
Director del Comité de Educación-ProEducar
Introducción: La
enfermedad ateroesclerótica de los Puentes de Vena Safena (SVG)
es un problema frecuente no completamente resuelto. Diez años después
de una cirugía de revascularización aproximadamente el 40% de los
SVG están ocluidos y el 50% ha desarrollado lesiones ateroescleróticas
significativas. La re-operación como tratamiento tiene mayor morbilidad
y mortalidad que la primer cirugía. Las Intervenciones Coronarias
Percutaneas (PCI) son una alternativa aceptada. Sin embargo la angioplastía
de los SVG tiene una incidencia aumentada de complicaciones hospitalarias
y alejadas en relación a los procedimientos sobre arterias nativas.
La embolización distal y el síndrome de flujo lento o ausencia de
flujo son la mayor causa de complicaciones hospitalarias (Infarto
Agudo de Miocardio y Muerte). La re-estenosis es la principal causa
de complicaciones tardías o Eventos Cardíacos Mayores ( MACE: Necesidad
de Nueva Revascularización, Infarto de Miocardio y Muerte).
La técnica actualmente aceptada para las PCI de
SVG establece el uso de sistema de protección distal (filtro o balón
oclusor), para prevenir la embolización, y de stents cubriendo el
sitio de obstrucción crítica y la extensión proximal y distal de
la placa para prevenir la re-estenosis, la oclusión aguda y la embolización
distal. Estas dos medidas han logrado disminuir significativamente
las complicaciones hospitalarias pero la necesidad de nueva revascularización
a corto y mediano plazo continúa siendo un problema no resuelto.
La utilización de stents con liberación local de
drogas (DES) podría ser una solución racional para prevenir la re-estenosis.
Sin embargo la seguridad y eficacia de la utilización de DES en
la PCI de SVG no está demostrada y su uso se hace por fuera de las
indicaciones probadas ("off label" usando un americanismo aceptado).
Por otra parte la polémica desarrollada en torno al fenómeno de
la trombosis tardía de los DES obliga a una observación mas rigurosa
de las complicaciones a largo plazo antes de aceptar su aplicación.
Comentario: El estudio
de Bansal y col. (1), motivo de este comentario, "examina la evolución
a largo plazo de pacientes con enfermedad de SVG que recibieron
PCI con implante de DES o stents convencionales (BMS)".
Se trata de un estudio retrospectivo, no randomizado, realizado
en una sola institución, que incluyó 109 pacientes consecutivos,
con lesiones de SVG tratados con angioplastía con implante de stents
(37 DES y 72 BMS), en el término de dos años y que fueron seguidos
por tres años (33 meses).
Los resultados mostraron una alta incidencia de MACE (Global 49%:
DES 46% - BMS 50%), Revascularización del Vaso Tratado (Global 39%:
DES 35% - BMS 42%) y re-estenosis (Global 33%: DES 30% - BMS 35%).
Las diferencias entre DES y BMS no resultaron significativas para
ninguno de estos indicadores.
Los autores concluyen que en la evolución a tres años "no hay superioridad
de los DES sobre los BMS para las PCI en SVG," y puntualizan "una
preocupación por la posibilidad de una incidencia mayor de eventos
tardíos cuando se utilizan DES" (esta preocupación no está respaldada
por los resultados del estudio).
Cuando se pondera la importancia de un estudio
para establecer Guías de Tratamiento y para influir en la práctica
del intervencionismo es muy importante considerar la metodología.
El estudio de Bansal y col. es un estudio retrospectivo
que compara dos grupos no randomizados. Es difícil comparar grupos
cuando no se conoce el criterio de selección. La adjudicación a
uno u otro tipo de stent (DES o BMS) puede ser fruto del azar o
responder a distintos criterios anatómicos. Está bien establecido
que la anatomía de las obstrucciones es determinante de la incidencia
de restenosis, por lo tanto los resultados de la comparación entre
grupos tienen poco peso si los grupos no son semejantes.
El estudio fue realizado en un solo centro y por dos operadores.
Los estudios multi-céntricos y por múltiples operadores balacean
las diferencias entre centros y la experiencia de los intervencionistas
haciendo los resultados mas cercanos al "mundo real". Por otra parte
en el centro en cuestión se realizaron 508 PCI en dos años con un
promedio de 254 procedimientos por año. Las Guías del ACC y la AHA
para PCI consideran los centros que hacen entre 200 y 400 procedimientos
por año "centros de bajo volumen" lo que puede influir en los resultados.
Llama la atención que sobre 509 procedimientos 109 (21%) fueron
intervenciones sobre Puentes de Vena Safena (incidencia habitual
±10%).
Aparentemente los pacientes no fueron re-estudiados angiográficamente
en forma sistemática (los autores solo mencionan que "un número
relativamente pequeño de pacientes tenían follow up angiográfico")
por lo que la incidencia de re-estenosis reportada (33%) tiene escaso
valor.
Al aplicar en nuestra práctica los resultados del
estudio de Bansal y col. debemos tener en cuenta estas deficiencias
en la metodología y ponderarlos con los resultados de otros estudios.
Estudios RRISC y DELAYED
RRISC: El estudio RRISC (Reduction of Restenosis In Saphenous
vein grafts with Cypher sirolimus eluting stent) (2) es un estudio
randomizado, doble ciego, no patrocinado por la industria, realizado
en un único centro y diseñado para "establecer si el uso de DES
con liberación local de Sirolimus (SES) en comparación con los BMS
mejora la evolución clínica de los pacientes con enfermedad de los
SVG". El estudio incluyó en 14 meses 75 pacientes con 96 lesiones
en 80 SVG.
Los criterios de selección fueron estrictos y la rigurosa metodología
de estudio incluyó el seguimiento clínico y el re-estudio angiográfico
y con IVUS sistemático a seis meses. Se utilizaron 114 stents (54
BMS y 60 SES).
La pérdida luminal tardía (late loss) y todos los puntos finales
secundarios de la angiografía y el IVUS resultaron a favor del uso
de SES (Pérdida Luminal del Segmento: BMS 0.70±0.61 - SES 0,40±0.51
p=0.015; Re-estenosis del segmento tratado: BMS 32.6% - SES 13.6%
p=0.031). El seguimiento clínico no mostró diferencias en la fase
hospitalaria ni en la incidencia de MACE acumulados a 6 meses.
La revascularización del vaso tratado (TVR) y la lesión blanco resultó
significativamente menor para SES (TVR: BMS 24.5% vs SES 4.3% p=0.005).
(El poder estadístico no fue previsto para estudiar diferencias
entre los parámetros clínicos).
Los autores concluyen que "a diferencia de los
BMS el uso de stents con liberación local de Sirolimus reduce significativamente
la pérdida angiográfica tardía". Puntualizan además que "esta reducción
se asocia con una reducción en la re-estenosis binaria y la necesidad
de repetir la revascularización de la lesión y el vaso blanco".
Al ponderar el valor de los resultados de este estudio debemos destacar
la metodología sumamente estricta y tener en cuenta algunas limitaciones
como son el tamaño de la muestra y el haber sido llevado a cabo
en un solo centro. Consideramos que el estudio RRISC aporta clara
y fuerte evidencia que los SES disminuyen la proliferación intra-stent
en los primeros seis meses post-implante en SVG. Este poder de los
SES se debería traducir en menor incidencia de fenómenos secundarios,
como la re-estenosis y los eventos cardíacos mayores, en la evolución
a corto y largo plazo. Sin embargo estas propiedades deben ser comprobadas
por estudios clínicos diseñados con ese objetivo.
En base a esta limitación y a la polémica desarrollada
en torno al fenómeno de la trombosis tardía de los DES los autores
del estudio RRISC decidieron hacer el seguimiento clínico a tres
años de los pacientes enrolados originalmente en este estudio (DELAYED
RRISC). El punto final primario fue mortalidad de cualquier causa
y los puntos secundarios fueron MACE, todos los infartos no fatales
y la revascularización del vaso tratado (RVT). Los pacientes tratados
con SES fueron 38 y con BMS 37. El seguimiento promedio fue de 32
meses con una mortalidad del 29% para SES. En el grupo de BMS no
hubo muertes (p<0.001). La incidencia de infarto y revascularización
del vaso tratado no fue diferente. Una mayor tendencia a RVT después
de los 6 meses en el grupo SES neutralizó la mayor incidencia de
revascularización durante los primeros 6 meses en el grupo BMS.
Los autores concluyen que "el uso de BMS se asocia con una menor
mortalidad a largo plazo en relación al uso de SES. La reducción
en la necesidad de nueva revascularización observada con el uso
de SES en los 6 primeros meses se pierde cuando los pacientes son
seguidos a largo plazo".
Este estudio tiene limitaciones que deben ser consideradas al juzgar
su valor como evidencia. La primera limitación es que el estudio
RRISC fue diseñado para comparar un parámetro continuo (pérdida
luminar tardía) en un plazo de seis meses. El DELAYED RRISC analiza
un parámetro discreto (mortalidad) en la evolución alejada. Estos
objetivos establecen importantes diferencias en el poder estadístico
de la muestra y en los parámetros a tener en cuenta en el análisis.
El ponderar el valor del estudio DELAYED RRISC en la práctica debemos
aceptar la evidencia aportada en relación a un aumento de la mortalidad
tardía con el uso de DES en SVG. Sin embargo debido al número pequeño
de pacientes incluidos este resultado puede tener importantes desviaciones
estadísticas que hacen necesarios nuevos ensayos diseñados especialmente.
Otros estudios:
No existen otros estudios que comparen la evolución a mas de un
año entre SVG tratados con DES vs. BMS. Entre los que consideran
la evolución a mediano plazo podemos mencionar:
- Chu WW y col. (4) estudiaron la evolución a 1 año de 48 pacientes
tratados con SES comparándola con 57 pacientes tratados con BMS
(no randomizado). No observaron diferencias significativas en la
incidencia de eventos clínicos.
- Lee MS y col. (5) estudiaron la evolución de 139 pacientes con
SVG tratados con DES y 84 tratados con BMS (no randomizado) a un
promedio de 9.1 ± 2.1 meses. El uso de DES se asoció con menor incidencia
de muerte, infarto de miocardio y necesidad de revascularización
del vaso tratado.
- Ellis SG y col. (6) compararon la evolución a un año de 350 pacientes
tratados con SES y BMS (los grupos fueron "macheados"). El uso de
SES produjo una reducción modesta de la incidencia de revascularización
de la lesión tratada sin incremento aparente del riesgo.
- Ge L y col (7) evaluaron la evolución clínica y angiográfica a
6 meses de 61 pacientes consecutivos con implante de DES y 89 pacientes
consecutivos tratados con BMS en los 24 meses previos. La incidencia
de MACE, Re-estenosis y revascularización del vaso tratado a 6 meses
fue menor en el grupo DES. No hubo diferencias en los MACE en la
fase hospitalaria.
- El Registro multi-céntrico SAGA (8) incluyó retrospectivamente
175 pacientes tratados con BMS y prospectivamente 175 pacientes
tratados con SES (los grupos fueron "macheados" para múltiples parámetros).
La revascularización del vaso y la lesión tratados y la re-estenosis
binaria no resultaron significativamente diferentes. Hubo una tendencia
a mejores resultados con SES, que probablemente no resultó estadísticamente
significativa por el bajo número de casos incluidos.
Conclusiones: Existen
evidencias que el uso de DES en el tratamiento de los SVG reduce
la proliferación de tejido intra-stent en el mediano plazo (un año).
Sin embargo no existen claras evidencias que este fenómeno se asocie
con una menor incidencia de los eventos clínicos secundarios (Muerte,
infarto de miocardio y revascularización de la lesión tratada).
El estudio de Bansal y col., motivo de este comentario y el estudio
DELAYED RRISC, que consideraron la evolución clínica alejada (tres
años) muestran resultados contradictorios. El primero concluye que
los DES no muestran ventajas sobre los BMS en la evolución a tres
años y el segundo que el uso de SES se asocia con mayor mortalidad
en el seguimiento alejado.
La enfermedad ateroesclerótica de los SVG constituye una entidad
compleja. Las lesiones de la vena tienen características propias:
en el cuerpo de la vena la enfermedad es difusa y exuberante, la,
el material ateroesclerótico es frágil y se desprende fácilmente,
la trombogenicidad y el contenido trombótico son altos y la vasa
vassorum está ausente o es escasa. De la misma forma en la re-estenosis
después del implante de stents se combinan la hiperplasia celular,
la progresión de la ateroesclerosis, la reacción inflamatoria local
al stent y la trombosis. En la evolución alejada post PCI (mas de
seis meses) la progresión de lesiones moderadas asociadas juega
un rol importante en la aparición de nuevos síntomas y en la necesidad
de nueva revascularización. S Ellis y col (9) observaron que después
de 12 meses del tratamiento inicial el 46% de los eventos corresponden
a la progresión de lesiones no tratadas.
Todas estas observaciones y la evidencia disponible hacen que en
la actualidad debamos ser cautelosos en la indicación de DES para
el tratamiento de lesiones de los puentes de vena safena.
En nuestra práctica indicamos DES en SVG solamente en venas de mediano
a pequeño calibre con lesiones localizadas, con el resto de la vena
de aspecto sano, o en casos de restenosis intra-stent. Consideramos
la indicación de uno o múltiples DES en pacientes altamente dependientes
de la permeabilidad del graft venoso (única arteria permeable).
En la enfermedad difusa de la vena preferimos utilizar múltiples
BMS balón expandibles cubriendo todo el segmento enfermo. En estos
casos prevenimos al enfermo y al cardiólogo clínico de la alta recurrencia
y la necesidad de un seguimiento estricto y frecuente con alta posibilidad
de múltiples intervenciones subsecuentes.
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