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ArtÍculos comentados
Efectividad
y Seguridad de los Stents Farmacológicos en Ontario
N Engl JMed 2007; 357:1393-402
Autores: Tu JV, Bowen J, Chiu M, et al.
Institute for Clinical Evaluative Sciences, Toronto, Ont, Canada.
En este interesante estudio los autores parearon 7.502 pacientes
tratados con stents farmacológicos y no farmacológicos
entre los años de 2003 y 2005 en la provincia de Ontario,
en Canadá. A pesar de los diferentes perfiles de complejidad
clínica y angiográfica entre los dos grupos (pacientes
tratados con stents farmacológicos eran más complejos
tanto del punto de vista clínico como angiográfico,
con mayor número de diabéticos, lesiones más
extensas, acometimiento multiarterial más frecuente, etc),
fue posible comparar los dos instrumentales a través de un
modelo estadístico con escore de propensión. Terapia
antiplaquetaria doble (aspirina + clopidogrel) fue provista gratuitamente
por el gobierno de la provincia por un período mínimo
de un año. Los pacientes fueron acompañados clínicamente
por hasta tres años y las principales conclusiones del estudio
fueron:
1) El uso rutinario de stents farmacológicos redujo de manera
indiscutible la necesidad de nuevo procedimiento de revascularización
de la lesión blanco (reestenosis) cuando comparados a los
stents no farmacológicos (7,4% vs. 10,7%, p<0,001), especialmente
entre pacientes que presentaban dos o tres factores mayores de riesgo
para reestenosis (por ejemplo, diabetes mellitus, vasos de calibre
< 3,0mm, lesiones > 20mm en extensión). Pero este beneficio
no fue observado entre pacientes considerados de bajo riesgo para
reestenosis;
2) Al final del período de acompañamiento, la tasa
de mortalidad fue marcadamente superior entre los pacientes que
recibieron stents no farmacológicos (7,8% vs. 5,5%, p<0,001),
al paso que la tasa de infarto del miocardio fue similar entre los
dos grupos (5,2% entre los individuos tratados con stents no farmacológicos
vs. 5,5% en el grupo que recibió stents farmacológicos,
p=0,95);
3) Aunque los autores no hayan reportado las tasas de trombosis
de stent en los dos grupos debido a la falta de esta información
en la central de datos del gobierno de Ontario, basados en la tasa
de infarto del miocardio, que es la principal manifestación
de esta temible complicación, fue posible notar que en los
primeros seis meses de evolución hubo una superioridad no
significativa de infartos en el grupo tratado con stents no farmacológicos,
beneficio el cual fue perdido al final de dos años de evolución,
cuando los pacientes tratados con stents farmacológicos pasaron
a presentar superior (no significativa) tasa de infarto.
Comentarios de Dr. J. Ribamar
Costa Jr. y Dr. Alexandre Abizaid
Desde que tuvieron su uso clínico liberado, inicialmente
en Europa y América del Sur (2002) y a seguir en Estados
Unidos (2003) y Japón (2005), los stents farmacológicos
llamados de primera generación, Cypher® (Cordis, Johnson
& Johnson) y Taxus® (Boston Scientific Corp.), causaron
una revolución en la cardiología intervencionista,
suprimiendo de forma sin precedentes la formación de tejido
neointimal en el interior de los stents, principal mecanismo de
reestenosis después del uso de estas endoprótesis
metálicas1,2. Ante resultados
preliminares tan alentadores, esta nueva tecnología fue rápidamente
incorporada al día a día de los laboratorios de intervención
en todo el mundo y tuvo su utilización excedida para situaciones
nunca antes testadas en ensayos clínicos controlados, constituyendo
el llamado uso “off-label”. La diseminación en
el implante de estos nuevos stents trajo la confirmación
de su superioridad sobre los antiguos stents sin fármaco
en el sentido de reducir la reestenosis en los más diferentes
y complejos panoramas (pacientes diabéticos, multiarteriales,
vasos finos, lesiones extensas, etc.)3-5.
Pero luego fue descubierto que tan potente inhibición en
el proceso de reparación endotelial podría, en algunos
pacientes, acarrear una respuesta inflamatoria local y por diversos
mecanismos (algunos todavía no bien comprendidos) llevar
a una tasa de trombosis tardía (después de un mes
del procedimiento) y muy tardía (después de un año
del procedimiento), superior a la de los stents no farmacológicos6,7.
A partir de entonces, algunos estudios conducidos sin mucho rigor
científico o con número insuficiente de pacientes,
llegaron a colocar en jaque la seguridad de estos nuevos dispositivos
y el costo beneficio de su uso irrestricto8.
Recientemente, grandes registros bien conducidos del punto de vista
científico y englobando millares de pacientes con amplio
espectro de complejidad clínica y angiográfica vinieron
a confirmar que en el “mundo real” el uso de estos nuevos
stents no sólo reduce la necesidad de nueva intervención,
como también se asocia a tasas de infarto y trombosis semejantes
a las descritas despúes de la utilización de stents
sin fármaco.

Otro punto que merece consideración especial es el impacto
clínico de la reestenosis de los stents. Hasta algunos años
atrás se llegó a pensar que la reestenosis sería
un proceso “benigno”, una vez que la mayoría
de los enfermos que presentaban reobstrucción del stent seguían
asintomáticos o con angina estable. Más recientemente,
estudios como el Registro de Ontario, el Registro REAL (Itália)9,
el Registro Western Denmark10 y el registro
STENT11 (EUA) (figura
1) vinieron a demostrar que pacientes que evoluían
con aumento en la necesidad de nueva intervención presentaban
mayor mortalidad en la evolución de largo plazo, a despecho
de tasas semejantes de infarto, trombosis y otras variables pasibles
de interferir en la sobrevida post intervención.
En nuestro país, el mayor registro de uso de stents farmacológicos,
el DESIRE (Drug-Eluting Stent in Real world), conducido en el Hospital
del Corazón, São Paulo, cuenta hoy con 2.081 pacientes
tratados exclusivamente con estos nuevos dispositivos y presenta
tasa de reestenosis de 3,2% a los cinco años de evolución
clínica, con incidencia de óbito cardíaco (2,5%),
infarto del miocardio (3,3%) y trombosis de stent (1,6%) considerablemente
bajos, confirmando la eficiencia y seguridad de los stents farmacológicos
cuando utilizados rutinariamente en la práctica diaria12.
Para finalizar, es importante resaltar que en
virtud del conocimiento científico actual, puede ser dicho
lo siguiente con respecto a los stents farmacológicos:
1) Su utilización, cuando comparada a la de los stents no
farmacológicos, reduce la necesidad de nuevos procedimientos
de revascularización de la lesión tratada, independiente
del grado de complejidad del paciente o de la obstrucción
coronaria. Del punto de vista de costo-efectividad, este beneficio
será menor (o incluso inexistirá) cuanto menos complejo
sea el caso a ser tratado (vasos de calibre > 3,5mm, lesiones
< 20mm en extensión);
2) El implante de stents farmacológicos está asociado
a un riesgo mayor de trombosis tardía y muy tardía,
siendo calculado un incremento medio de 0,2 a 0,4% de esta complicación
por año transcurrido de tratamiento. Sin embargo, no hay
evidencias de que esta complicación se traduzca en mayor
tasa de infarto o mortalidad en el seguimiento clínico tardío
(hasta cuatro años) cuando comparado a los stents no farmacológicos;
3) En lo que se refiere a la mortalidad tardía, aunque la
mayoría de los estudios apunte para una igualdad entre los
dos tipos de stent, empiezan a surgir algunos indicios de que el
stent con fármaco pueda reducir este evento, especialmente
en pacientes más complejos donde la reestenosis puede resultar
en óbito (por ejemplo, lesión de tronco de coronaria
izquierda, multiarteriales diabéticos con disfunción
ventricular, etc.).
Referências
1. Morice MC, Serruys PW, Sousa JE, Fajadet J, Ban Hayashi E, Perin
M, Colombo A, Schuler G, Barragan P, Guagliumi G, Molnàr
F, Falotico R; RAVEL Study Group. Randomized Study with the Sirolimus-Coated
Bx Velocity Balloon-Expandable Stent in the Treatment of Patients
with de Novo Native Coronary Artery Lesions. A randomized comparison
of a sirolimus-eluting stent with a standard stent for coronary
revascularization. N Engl J Med. 2002 Jun 6;346(23):1773-80.
2. Colombo A, Drzewiecki J, Banning A, Grube E, Hauptmann K, Silber
S, Dudek D, Fort S, Schiele F, Zmudka K, Guagliumi G, Russell ME;
TAXUS II Study Group. Randomized study to assess the effectiveness
of slow- and moderate-release polymer-based paclitaxel-eluting stents
for coronary artery lesions. Circulation. 2003 Aug 19;108(7):788-94.
3. Dibra A, Kastrati A, Mehilli J, Pache J, Schühlen H, von
Beckerath N, Ulm K, Wessely R, Dirschinger J, Schömig A; ISAR-DIABETES
Study Investigators. Paclitaxel-eluting or sirolimus-eluting stents
to prevent restenosis in diabetic patients. N Engl J Med. 2005 Aug
18;353(7):663-70.
4. Kim YH, Park SW, Lee SW, Park DW, Yun SC, Lee CW, Hong MK, Kim
HS, Ko JK, Park JH, Lee JH, Choi SW, Seong IW, Cho YH, Lee NH, Kim
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stent versus paclitaxel-eluting stent for patients with long coronary
artery disease. Circulation. 2006 Nov 14;114(20):2148-53.
5. Morice MC, Colombo A, Meier B, Serruys P, Tamburino C, Guagliumi
G, Sousa E, Stoll HP; REALITY Trial Investigators. Sirolimus- vs
paclitaxel-eluting stents in de novo coronary artery lesions: the
REALITY trial: a randomized controlled trial. JAMA. 2006 Feb 22;295(8):895-904.
6. Cook S, Wenaweser P, Togni M, Billinger M, Morger C, Seiler C,
Vogel R, Hess O, Meier B, Windecker S. Incomplete stent apposition
and very late stent thrombosis after drug-eluting stent implantation.
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7. Feres F, Costa JR Jr, Abizaid A. Very late thrombosis after drug-eluting
stents. Catheter Cardiovasc Interv. 2006 Jul;68(1):83-8.
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9. Marzocchi A, Saia F, Piovaccari G, Manari A, Aurier E, Benassi
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Grilli R, Maresta A. Long-term safety and efficacy of drug-eluting
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10. Jensen LO, Maeng M, Kaltoft A, Thayssen P, Hansen HH, Bottcher
M, Lassen JF, Krussel LR, Rasmussen K, Hansen KN, Pedersen L, Johnsen
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J Am Coll Cardiol. 2007 Jul 31;50(5):463-70.
11. Simonton CA, Brodie B, Cheek B, Krainin F, Metzger C, Hermiller
J, Juk S, Duffy P, Humphrey A, Nussbaum M, Laurent S; STENT Group.
Comparative clinical outcomes of paclitaxel- and sirolimus-eluting
stents: results from a large prospective multicenter registry--STENT
Group. J Am Coll Cardiol. 2007 Sep 25;50(13):1214-22.
12. Sousa AGMR, Costa Jr. JR, Moreira A, Costa RA, Cano MN, Maldonado
GA, Abizaid A, Feres F, Mattos LA, Staico R, Pavanello R, Egito
ESB, Sousa JEMR. Evolução Clínica Tardia dos
Stents Farmacológicos. Segurança e Eficácia
até Cinco Anos do Registro DESIRE. Rev Bras Cardiol Inv.
2007 15(3):221-227.
13. Stettler C, Wandel S, Allemann S, Kastrati A, Morice MC, Schömig
A, Pfisterer ME, Stone GW, Leon MB, de Lezo JS, Goy JJ, Park SJ,
Sabaté M, Suttorp MJ, Kelbaek H, Spaulding C, Menichelli
M, Vermeersch P, Dirksen MT, Cervinka P, Petronio AS, Nordmann AJ,
Diem P, Meier B, Zwahlen M, Reichenbach S, Trelle S, Windecker S,
Jüni P. Outcomes associated with drug-eluting and bare-metal
stents: a collaborative network meta-analysis. Lancet. 2007 Sep
15;370(9591):937-48.
(A) metanálisis de 38 estudios randomizados [18.023 pacientes]13;
(B) Registro Western Denmark [12.395 pacientes]; (C) Registro STENT
[2.890 pacientes] e; (D) Registro REAL [10.629 pacientes]. Conforme
demostrado en estas extensas experiencias, el uso rutinario de stent
farmacológico resulta en mortalidad similar o aún
inferior al stent no farmacológico.
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