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Artículos Comentados
Long-Term Outcomes with
Drug-eluting Stents versus Bare-Metal Stents in Sweden: Registro
SCAAR – Una herida superficial, pero con una cicatriz profunda...
Autores: Lagerqvist B, James SK,
Stenestrand U, et al.
Referencia: N Engl J Med. 2007 Mar 8;356(10):1009-19. Epub
2007 Feb 12.
Comentarios: José
de Ribamar Costa Jr., Dimytri Siqueira, Rodolfo Staico, Ricardo
A. Costa
Departamento de Hemodinámica / Instituto Dante Pazzanese de Cardiología
IIntroducción:
Después de los resultados preliminares de diversos estudios
multicéntricos randomizados mostrando la superioridad de
los stents farmacológicos (SF) sobre los stents no farmacológicos
(SNF) en reducir la reestenosis, estos nuevos dispositivos tuvieron
su uso clínico liberado por varias agencias reguladoras,
incluyendo Food and Drug Administration (FDA), y fueron ampliamente
incorporados a la práctica intervencionista.
A partir de entonces, los SF pasaron a ser utilizados
en situaciones diversas de complejidad, algunas nunca antes evaluadas
en los ensayos clínicos controlados, constituyendo el llamado
uso “off label”. Luego surgieron los primeros casos
de trombosis tardía (después del 1º mes del procedimiento)
de estas endoprótesis nuevas, acompañados de algunos
relatos anátomo-patológicos apuntando para la posible
ocurrencia de (1) reacciones inflamatorias locales en la pared vascular
tratada con SF, y (2) retardo pronunciado en el proceso de reendotelización
vascular en algunos (raros) individuos, llevando a la exposición
de las astas metálicas del SF y riesgo mayor de trombosis.
Ante estos cuestionamientos con respecto a la seguridad de los SF
y en ausencia de estudios randomizados con tan numerosa población
de pacientes y lesiones complejas, los cardiólogos volvieron
su atención hacia los resultados de la práctica clínica,
a través de los grandes registros internacionales, como por
ejemplo, SCAAR (Swedish Coronary Angiography and Angioplasty), que
engloba toda la experiencia con estos nuevos dispositivos en Suecia.
Delineamiento del Estudio:
Estudio tipo registro, abarcando todos los pacientes tratados con
SF y SNF en el período de 1 de enero de 2003 a 31 de Diciembre
de 2004, en los 26 centros autorizados a realizar angioplastía
coronaria en Suecia. Este registro fue exclusivamente costeado por
la Agencia Nacional de Salud de Suecia. Los datos clínicos
de los pacientes y de los procedimientos eran entrados directamente
por los centros involucrados, en un banco de datos en internet,
y la validad de la información registrada era aleatoriamente
monitorada, obteniéndose al final del estudio una correspondencia
de 95,2% entre las informaciones entradas al banco de datos y lo
averiguado en el prontuario de los pacientes. La elección
por el tipo de stent que será utilizado (SF versus SNF) cabía
exclusivamente a los operadores y centros participantes del registro.
Objetivos:
Primario - Comparación de
la tasa combinada de óbito e infarto agudo del miocárdio
(IAM) entre pacientes tratados con SF y SNF.
Secundario - Comparación de
la tasa isolada de óbito, IAM, necesidad de nueva intervención
y reestenosis.
Resultados:
En el período de dos años del registro, 19.771 pacientes
fueron tratados con 37.750 stents. De este total, 13.738 individuos
fueron tratados con SNF (70%). La población que recibió
SF presentaba perfil clínico más complejo, con prevalencia
mayor de diabetes mellitus (23,6% vs. 15,6%), insuficiencia cardiaca
(8,1% vs. 7,0%), e insuficiencia renal (1,3% vs. 0,9%). Del punto
de vista angiográfico, la misma afirmación puede ser
hecha, ya que los pacientes tratados con SF presentaban más
frecuente acometimiento del territorio de la arteria descendiente
anterior (62,1% vs. 38,5%) y sus vasos eran más finos (diametro
< 3,0mm: 42,4% entre los pacientes tratados con SF vs. 25,8%
entre los tratados con SNF) y las lesiones más grandes (extensión
> 20mm: 41,8% en el grupo con SF vs. 22,1% en el grupo SNF).
El SF más utilizado fue el revestido con paclitaxel (Taxus
Express®, Boston Scientific), empleado en 72% de los casos.
En lo que se refiere al objetivo primario del análisis, al
final de tres años no hubo diferencia significativa en óbito
acordado e IAM entre los dos grupos. Sin embargo, cuando el análisis
es dividido en períodos de tiempo, los autores notaron que
hasta el 6º mes de evolución hubo una tasa mayor de
eventos entre los pacientes tratados con SNF (incremento de 13,4
nuevos eventos a cada 1.000 pacientes que recibieron SNF). Entre
el 6º mes y el 3º año de acompañamiento
hubo una inversión en los hallazgos, con un riesgo mayor
de eventos acordados en el grupo tratado con SF (RR 1,20; IC 95%
1,05-1,37).
En el análisis individual de los eventos se observó,
también después del 6º mes de evolución,
riesgo mayor de óbito entre los pacientes tratados con SF
(RR 1,18; IC 95% 1,04-1,35).
En lo que se refiere a riesgo de IAM, hasta el 6º mes este
fue menor entre los pacientes que recibieron SF. Entre el 6º
y el 12 mes hubo una mayor incidencia de IAM en el grupo SF y al
final del 3º año, hubo una tendencia, no significativa,
de más IAM en el grupo SF (RR 1,12; IC 95% 0,95-1,32).
A su vez, los pacientes tratados con SF tuvieron reducción
en la tasa de nuevos procedimientos, ya sean percutáneos
(RR 0,90; IC 95% 0,82-0,98) o quirúrgicos (RR 0,54; IC 95%
0,42-0,70). Hubo también una reducción significativa
en la ocurrencia de reestenosis entre esos pacientes (3,6% vs. 5,9%
entre los tratados con SNF, RR 0,40; IC 95% 0,31-0,51).
En ninguno de los objetivos evaluados hubo diferencia en los resultados
según el tipo de SF implantado (Cypher® ou Taxus®).
Conclusiones
En el registro SCAAR, pacientes tratados con SF presentaron riesgo
18% mayor de óbito en el seguimiento clínico a largo
plazo cuando comparados a los pacientes tratados con SNF. En números
absolutos, esto representa un aumento en el riesgo de óbito
de 0,5% al año, a partir del 6º mes de evolución.
El óbito acordado / IAM tuvo un incremento de 20% (0,5 a
1,0% al año, después del 6º mes) entre los pacientes
tratados con SF. En contrapartida el riesgo de reestenosis foi reducido
en 60% con estos nuevos dispositivos. Con base en estos hallazgos,
Lagerqvist et cols. preconizaron la no utilización de SF
en las indicaciones “off label”, restringiendo por lo
tanto el uso de esta nueva tecnología para subgrupos de pacientes
y lesiones donde el resultado tardío ya se mostraba seguro
y efectivo en ensayos controlados (indicaciones “on label”).
Comentarios sobre el Registro:
Aunque el registro SCAAR haya englobado una gran y compleja casuística,
con acompañamiento clínico bastante extenso, algunos
aspectos del estudio son pasibles de crítica.
El primer punto que merece reflexión es el hecho de que apenas
30% de la población total hizo uso de SF en el período
de 2003/2004 en Suecia. La ausencia de randomización llevó
a una clara seleción de los casos más complejos para
ser tratados con estos nuevos stents y eso queda bien demostrado
cuando comparamos el perfil clínico y angiográfico
de los dos grupos. Con los excelentes resultados de los SF en los
ensayos clínicos randomizados, los cardiologistas se motivaron
a tratar percutáneamente pacientes que en el pasado en general
eran considerados para abordaje cirúrgico, como los multiarteriales
con lesiones difusas, aquellos con lesión en el tronco de
la coronaria izquierda, etc. No es ningún secreto que se
aumenta la tasa de complicaciones, incluyendo óbito e IAM,
cuando se aumenta la complejidad de la población tratada.
Aunque los autores hayan utilizado un escore de propensión
en el intento de ecualizar los grupos del punto de vista estatístico,
sin duda esta diferencia en el perfil de las cortes comparadas tuvo
influencia en el resultado final del análisis. La mayor prueba
de este hecho es que cuando el mismo grupo introduce los resultados
del año de 2005, cuando los SF pasaron a ser utilizados en
prácticamente 50% de los casos y en población con
perfil más semejante a la tratada con SNF, los resultados
del registro se modifican completamente, según presentación
hecha durante el Transcatheter Cardiovascular Therapeutics de 2007
en Washington (vea figura 1).
Otro hecho que merece destaque es la terapia antiagregante utilizada
en el registro. Apenas 60% de los pacientes tratados con SF y 51%
de los que recibieron SNF estaban en uso de tienopiridínicos.
Aunque el subuso haya ocurrido en demasia en ambos grupos, debido
al hecho de que los SF inhiben de forma más potente la reendotelización,
este grupo fue ciertamente más penalizado. Se suma a eso
el hecho de que en 2003 y 2004 todavía no se preconizaba
la utilización del esquema anti-plaquetário doble
por el período mínimo de un año. Siendo así,
la gran mayoría de estos pacientes recibieron la medicación
por lo máximo seis meses, lo que hoy se cree ser insuficiente,
especialmente en situaciones más complejas.
Pesa todavía el hecho de Taxus® haber sido el SF predominantemente
utilizado en este registro (70% vs. 30% de Cypher®). Aunque
la mayor parte de los estudios randomizados apunte para una equivalencia
en eficacia entre estos SF, una reciente metanálisis envolviendo
18.000 pacientes incluidos en diversos estudios randomizados y acompañados
clínicamente por cuatro años, demostró que
los individuos tratados con Taxus® tenían maior probabilidad
de presentar trombosis tardía, no existiendo diferencia en
la comparación entre Cypher® y SNF (Cypher® vs Taxus®:
HR 0,37; IC 95% 0,15-0,63; Taxus® vs. SNF: HR 2,84; IC 95% 1,88-8,05
y Cypher® vs. SNF: HR 1,09; IC 95% 0,63-2,10)1.
Incluso con todas estas limitaciones, los resultados preliminares
del registro SCAAR tuvieron fuerte impacto en la utilización
de los SF en el mundo. En Suécia, país de origen de
este estudio, el uso de estas nuevas endoprótesis fue reducido
para menos de 30% en 2006. Países como Inglaterra llegaron
a prohibir temporariamente el uso de los SF. En EUA, la tasa de
utilización de los SF, que en 2005 se acercaba al 80%, fue
reducida para cerca de 50%.
Recientemente, grandes registros bien conducidos del punto de vista
científico y englobando millares de pacientes con amplio
espectro de complejidad clínica y angiográfica demostraron
que en el “mundo real” el uso de estos nuevos stents
no sólo reduce la necesidad de nueva intervención,
como se asocia a tasas de infarto y trombosis semejantes a las descritas
después de la utilización de stents sin fármaco.
Merece consideración el impacto clínico de la reestenosis
de los stents. Hasta hace algunos años atrás se llegó
a pensar que la reestenosis sería un proceso “benigno”,
una vez que la mayoría de los enfermos que presentaban reobstrucción
del stent cursaban asintomáticos o con angina estable. Pero
recientemente, estudios como el Registro de Ontário2 (>
7.000 pacientes – mortalidad en 3 años: SF 5,5% vs.
SNF 7.8%, p<0.001), el Registro Western Denmark3 (12,395 pacientes
– mortalidad en 2 años: SF 6,4% vs. 7,9%, p=0,004),
el registro STENT4 (3.000 pacientes en EUA – mortalidad en
3 años: SF 5,9% vs SNF 11,4%, p=0,001), y el Registro REAL5
(> 10.000 pacientes en Itália – mortalidad en 2
años: SF 10,9% vs. SNF 12,3%, p=0.35) vinieron a demostrar
que pacientes que evoluían con aumento en la necesidade de
nueva intervención presentaban mayor mortalidad en la evolución
a largo plazo, con respecto a tasas semejantes de infarto, trombosis
y otras variables pasibles de interferir en la sobrevida pos intervención.
Por lo tanto, hoy ya hay varias evidencias de que los SF pueden
incluso aumentar la sobrevida cuando comparados a los SNF, especialmente
en poblaciones de alto riesgo para reestenosis.
Otras citaciones:
1- Stettler C, Wandel S, Allemann S, Kastrati A, Morice MC, Schömig
A, Pfisterer ME, Stone GW, Leon MB, de Lezo JS, Goy JJ, Park SJ,
Sabaté M, Suttorp MJ, Kelbaek H, Spaulding C, Menichelli
M, Vermeersch P, Dirksen MT, Cervinka P, Petronio AS, Nordmann AJ,
Diem P, Meier B, Zwahlen M, Reichenbach S, Trelle S, Windecker S,
Jüni P. Outcomes associated with drug-eluting and bare-metal
stents: a collaborative network meta-analysis. Lancet. 2007 Sep
15;370(9591):937-48.
2- Tu JV, Bowen J, Chiu M, Ko DT, Austin PC, He Y, Hopkins R, Tarride
JE, Blackhouse G, Lazzam C, Cohen EA, Goeree R. Effectiveness and
safety of drug-eluting stents in Ontario. N Engl J Med. 2007 Oct
4;357(14):1393-402.
3- Jensen LO, Maeng M, Kaltoft A, Thayssen P, Hansen HH, Bottcher
M, Lassen JF, Krussel LR, Rasmussen K, Hansen KN, Pedersen L, Johnsen
SP, Soerensen HT, Thuesen L. Stent thrombosis, myocardial infarction,
and death after drug-eluting and bare-metal stent coronary interventions.
J Am Coll Cardiol. 2007 Jul 31;50(5):463-70.
4- Simonton CA, Brodie B, Cheek B, Krainin F, Metzger C, Hermiller
J, Juk S, Duffy P, Humphrey A, Nussbaum M, Laurent S; STENT Group.
Comparative clinical outcomes of paclitaxel- and sirolimus-eluting
stents: results from a large prospective multicenter registry--STENT
Group. J Am Coll Cardiol. 2007 Sep 25;50(13):1214-22.
5- Marzocchi A, Saia F, Piovaccari G, Manari A, Aurier E, Benassi
A, Cremonesi A, Percoco G, Varani E, Magnavacchi P, Guastaroba P,
Grilli R, Maresta A. Long-term safety and efficacy of drug-eluting
stents: two-year results of the REAL (REgistro AngiopLastiche dell'Emilia
Romagna) multicenter registry. Circulation. 2007 Jun 26;115(25):3181-8.
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