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Artículos
comentados
Comparison of
vascular response to zotarolimus-eluting stent versus sirolimus-eluting
stent: Intravascular ultrasound results from ENDEAVOR III
Akiyoshi Miyazawa, MD, Junya Ako, MD, Yoichiro Hongo, MD, Seung-Ho
Hur, MD, PhD, Ichizo Tsujino, MD, PhD, Brian K. Courtney, MD, Ali
H.M. Hassan, MD, David E. Kandzari, MD, Yasuhiro Honda, MD, and
Peter J. Fitzgerald, MD, PhD for the ENDEAVOR III Investigators
Stanford University Medical Center, Stanford, CA, and Duke Clinical
Research Institute, Durham, NC.
Am Heart J 2008;155:108-13.
Fundamento: El propósito de este estudio
fue el de investigar la respuesta vascular de los Stents farmacológicos
con zotarolimus (ZES) y con sirolimus (SES) usando ultrasonido intracoronario
(USIC).
Método: Datos fueron obtenidos del “Endeavor
Drug-Eluting Coronary Stent System vs. the Cypher Sirolimus-Eluting
Coronary Stent System in De Novo Native Coronary Artery Lesions
(ENDEAVOR) III”, un estudio randomizado comparando ZES y SES
en el tratamiento de lesiones ‘de nuevo’ en arterias
coronarias. USIC seriado (inmediatamente post procedimiento y después
del seguimiento de 8 meses) fue obtenido en 258 pacientes (190 ZES,
68 SES).
Resultados: Después de 8 meses, ZES tuvo
mayor porcentual de índice de volumen neointimal (ZES 1,1
± 0,8 mm3/mm vs SES 0,2 ±0,1 mm3/mm, P < ,01),
resultando en menor índice de volumen luminal (6,0 ±
2,0 mm3/mm vs 7,0 ± 2,1 mm3/mm, P < ,05). ZES mostraron
mayor cobertura neointimal detectable por USIC (50,2% vs 10,5%,
P < ,01) y mayor espesamiento medio neointimal (0,19 ±
0,07 mm vs 0,10 ± 0,06 mm, P < ,01). ZES tuvieron una
incidencia significativamente menor de aposición tardía
incompleta adquirida.
Conclusiones: ZES están
asociados a la cantidad significativamente mayor de hiperplasia
neointimal comparados a los SES. Esta hiperplasia se distribuye
a lo largo de todo el Stent en el seguimiento de 8 meses.
COMENTÁRIO EDITORIAL
Con el surgimiento de los Stents liberadores de fármacos
(DES), una nueva etapa se inició en el campo de las intervenciones
coronarias percutaneas, anunciando el “fin de la reestenosis”.
Como sabemos, a pesar de la notable reducción de la reestenosis
clínica, el surgimiento de casos de trombosis tardía
levantó serios cuestionamientos sobre la indicación
apropiada de estos Stents en la práctica médica. La
llamada “2ª generación de DES” surgió
con el desafio de mejorar el padrón de seguridad y, al menos,
mantener la eficacia clínica alcanzada por los Stents pioneros
en el control de la reestenosis.
El Stent Endeavor utiliza el Zotarolimus como fármaco antiproliferativo,
que tiene estructura y mecanismo de acción semejantes al
Sirolimus, cuyo suceso está bien establecido en los Stents
Cypher. En el estudio ENDEAVOR
III, ellos fueron comparados directamente y el Endeavor
se mostró inferior al Cypher en relación al objetivo
primario que fue la pérdida tardía segmentar (in-segment
late loss) en la evaluación angiográfica después
de 8 meses. No obstante, esta diferencia no provocó impacto
clínico después de 9 meses de seguimiento.
En el estudio publicado por Miyazawa A e cols., algunos aspectos
de la respuosta vascular a estos Stents son elucidados. A través
de la ecografía intracoronaria (USIC), los autores demostraron
que el Endeavor provoca mayor cantidad de hiperplasia neointimal
que se distribuye a lo largo del Stent. El porcentual de obstrucción
causado por el volumen neointimal fue cerca de 8x mayor con el Endeavor
(16,1±10,8% vs. 2,7±3,1%, respectivamente Endeavor
vs. Cypher).
Estos valores son consistentes con estudios previos de ambos Stents
y se admite que representan el poder antiproliferativo de cada uno,
a pesar de, por si solo, no implicar necesariamente en eficacia
clínica diferente. Aunque con un volumen neointimal mayor,
la reducción luminal puede no ser suficiente para provocar
isquemia con consecuente necesidade de nueva intervención.
De hecho, se observó un espesamiento medio de 0,19 mm con
el Endeavor, valor mínimo para causar reducción significativa
de diámetro luminal. Hallazgos semejantes fueron observados
en estudios con el Stent
Taxus (Weissman NJ e cols).
Como las características demográficas del estudio
no son de las más complejas (30% de diabéticos, vasos
con diámetros medios de 2,8mm y extensión de lesión
de cerca de 15mm, lesiones ‘de nuevo’ en coronarias
nativas), queda la duda si estos resultados permanecerían
en situaciones de mayor riesgo.
Los datos revelan aún que, en media, a penas 10% de la superfície
de los Stents Cypher estaban cubiertos por tejido neointimal detectable
por el USIC, comparados a 50% en los Stents Endeavor, diferencia
estatísticamente significativa. Considerando el potencial
trombogênico de la exposición de las estructuras de
los Stents, es deseable que la completa reendotelización
del segmento ocurra rápidamente. Entretanto, la relación
entre la detección de neoíntima con reendotelización
adecuada y reducción de eventos clínicos todavía
permanece desconocida.
En fim, son dignos de nota los datos referentes a la aposición
incompleta tardía adquirida (late acquired ISA).
Hubo 4 casos con Stents Cypher (5,9%) contra a penas uno con Endeavor
(0,5% - p= 0,02). Diferentemente de este, todos los casos con Cypher
presentaban remodelamiento positivo del vaso. Aunque de modo todavía
no conclusivo, se sospecha que ésta condición favorezca
el surgimiento de eventos trombóticos más tardíos.
Las principales limitaciones del estudio se relacionan a eventuales
vieses de selección. Fueron incluidos 258 pacientes, a penas
62% de los 419 pacientes que alcanzaron éxito en el procedimiento
en el estudio original. El modelo de randomización (3 Endeavor
para un Cypher) expone el grupo con Cypher a interpretaciones equivocadas
por el pequeño número de casos. También la
resolución limitada del USIC no permite un análisis
más cuidadoso del proceso de reendotelización.
Estudios como este, de Miyazawa A y cols., nos enseñan sobre
el proceso de reparación vascular provocado por cada uno
de estos Stents, ayudan a identificar diferencias entre ellos y
mejoran nuetra capacidad de estimar previsiones sobre características
de eficacia y seguridad. Sin embargo, las respuestas a las principales
cuestiones relacionadas a la aplicación clínica de
los varios tipos de DES vendrán de estudios mayores, más
demorados y que comparen directamente estos Stents, tomando en cuenta
objetivos clínicos más relevantes.

Jorge A. N. Guimarães
Editor-Asociado
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