|
ArtÍculos comentados
Comentario
Editorial:
Cambio
valvular aórtico percutáneo - un análisis
crítico
La estenosis aórtica degenerativa es la enfermedad
valvular más frecuente en adultos, acometiendo millares de
personas a cada año1. Se estima que 2 a 4% de la población
con más de 65 años es portador de estenosis aórtica
severa. Hasta recientemente, el único tratamiento
efectivo para esta condición era la sustitución cirúrgica
de la válvula enferma, lo que promueve alivio duradero de
los síntomas y aumento de la sobrevida2. Sin embargo, casi
un tercio de la población acometida por una estenosis aórtica
sintomática no puede beneficiarse del tratamiento quirúrgico,
y esto se debe principalmente a la fase adelantada de la enfermedad,
edad avanzada del paciente y múltiples comorbidades con
consecuente expectativa de vida1 corta. La figura 1
muestra algunos trabajos recientes, en que podemos tener
una idea de la dimensión de esta población no tratada.
Estos números deben aumentar significativamente en los próximos
años, reflejando el envejecimiento de la población
y la disponibilidad de mejores opciones terapéuticas para
pacientes con múltiples comorbidades.
Los primeros intentos de tratar pacientes no quirúrgicos
con estenosis aórtica sintomática comenzaron con
la valvoplastia aórtica con balón en 1985 3. Esta
técnica, inicialmente vista con gran entusiasmo, fue abandonada
en función de la reestenosis valvular elevada en el plazo
medio de un año post procedimiento 4. La búsqueda
por una solución para el problema de la reestenosis llevó al
desarrollo de una bioprótesis valvular suturada dentro de
un stent expansible por balón (Percutaneous Valve Technologies
/ Edwards Lifesciences, Irvine California) en 1999. Aunque intentos
previos hayan sido limitados por su aplicabilidad en humanos 5,6,
el primeiro caso de implante de una válvula percutánea
fue finalmente realizado con éxito en abril de 2002 en
un paciente portador de estenosis aórtica grave, considerado
inoperable debido a múltiples comorbidades asociadas7. Este
procedimiento dio inicio a una nueva era, y el entusiasmo por las
técnicas percutáneas para el tratamiento de enfermedades
cardíacas valvulares fue apoyado fuertemente por la indústria
médica. El desarrollo de un nuevo dispositivo pasa por fases
distintas. En el nivel de concepto y desarrollo inicial, todos
parecen ofrecer soluciones nuevas y definitivas y este entusiasmo
aumenta aún
más durante los primeros tests en animales. Pero debido
a la dificultad de reproducir la enfermedad en modelos animales,
sólo es en la fase de experiencia en humanos que las limitaciones
reales aparecen. El grande desafio consiste en dar soluciones a
estas situaciones inesperadas. Y es la solución para estos
problemas que nos lleva finalmente a terapias eficaces.
Así, como esperado, los estudios de viabilidad de las dos
válvulas percutáneas actualmente disponibles para
implante en humanos no mostraron inicialmente resultados excelentes
en relación a la mortalidad y a los resultados hemodinámicos,
reflejando nitidamente la fase inicial de desarrollo de la técnica. Al
analizar los resultados iniciales de la válvula Cribier-Edwards
(actualmente Edwards-SAPIEN) (figura 2A), observa una mortalidad
elevada, explicada fácilmente por el perfil compasional
de los pacientes involucrados, asociado a la complejidad de la
técnica anterógrada de implante8. En los pacientes
implantados con éxito, la incidencia de insuficiencia paravalvular
fue alta, lo que provocó innúmeros y justificados
comentarios negativos por parte de la comunidad médica.
Estos resultados mejoraron considerablemente con el desarrollo
de la técnica retrógrada y transapical, y el
desarrollo de una válvula de diámetro mayor disminuyó significativamente
la incidencia de insuficiencia paravalvular 9. La serie canadiense
Special Access y los estudios REVIVE II y REVIVAL II muestran resultados
considerablemente mejores, con menor mortalidad y mejores resultados
hemodinámicos (tabla 1). La válvula Corevalve (Figura
2B) también enfrentó una fase inicial difícil,
con un dispositivo poco flexible y de alto perfil, necesitando
participación activa de cirujanos para el acceso vascular
y el uso de circulación extracorporea para el implante de
la prótesis10. La evolución de este dispositivo fue
igualmente notable, con reducción considerable del perfil,
permitiendo simplificar la técnica de forma a transformarla
totalmente percutánea. La gran mayoría de los pacientes
recibió el implante de la prótesis utilizándose
el dispositivo de última generación, lo que llevó a
resultados significativamente mejores que aquellos de la fase inicial
(tabla 2)11. Esta evolución es un proceso continuo,
y el desarrollo de ambas prótesis aún está en
marcha, con mejorías ya anunciadas en un futuro próximo.
Una vez terminada la fase de estudios clínicos y obtenida
la autorización para comercio, la utilización de
esta técnica en larga escala aún está limitada
por algunos factores. El primero está relacionado con el
alto coste de estos dispositivos, haciendo prohibitiva su utilización
en la mayoría de los pacientes. Existe también la
necesidad de entrenamiento y habilitación de los centros
de cardiología, lo que requiere un investimento alto por
parte del fabricante.
Considerando las limitaciones actuales al uso
de este dispositivo en larga escala y la necesidad de ganar experiencia en
valvuloplastia aórtica, esta última técnica se hace nuevamente
una alternativa válida para aquellos pacientes con estenosis aórtica
sintomática y contraindicación para cirugía, en espera
de la opción percutánea de cambio valvular. Con el perfeccionamento
de la técnica de implante de válvula aórtica percutánea,
hubo progresos en la técnica de valvuloplastia, llevando a resultados
mejores con menor incidencia de complicaciones. Es un hecho que una única
valvuloplastia no altera la historia natural de la estenosis aórtica,
pero proporciona alivio inmediato de los síntomas por un periodo de
cerca de 18 meses, lo que no puede ser ignorado12. De una manera general, estos
pacientes tienen una expectativa de vida corta, no solamente por la enfermedad
cardiaca, como también por las comorbidades asociadas. Así, el
principal objetivo del tratamiento no es necesariamente aumento de la sobrevida,
mas mejora de la calidad de vida, lo que puede ser proporcionado rápidamente
por la valvuloplastia aórtica por balón.
Hoy en el muno se realizan cerca de 300.000 cirugías de
cambio de válvula aórtica por año, con excelentes
resultados y baja mortalidad, y este número tiende a crecer
en los próximos años. El tratamiento percutáneo
de la estenosis aórtica, hoy reservado apenas para pacientes
de alto riesgo quirúrgico, es también una forma de
cirugía, apenas menos invasiva. Aunque algunos trabajos
muestren baja mortalidad quirúrgica incluso para pacientes
muy viejos y de alto riesgo quiirúrgico, los datos relativos
a la morbidad son inprecisos. Complicaciones graves como accidente
vascular cerebral, debilitación y dependencia, también
deben ser llevadas en consideración, cuando ocurre la elección
de tratamiento para este grupo de alto riesgo. Además, aprendemos
con la experiencia de tratamiento de la enfermedad coronariana
que muchos pacientes son fuertemente atraidos por los procedimientos
percutáneos en detrimento de procedimientos quirúrgicos
y, a menos que los riesgos del procedimiento percutáneo
sean substancialmente más altos, la elección será por
la estrategia menos invasiva aunque los resultados a largo plazo
fueran ligeramente inferiores. Así, es fundamental el involucramento
de los cirujanos en este proceso, aprendiendo y utilizando la técnica.
El trabajo en conjunto entre cirujanos y cardiologistas intervencionistas
garantizará, de esta manera, que las indicaciones sean respetadas,
y que este dispositivo no sea utilizado indebidamente. El momento
no es de criticar, pero sí de agregar fuerzas, pues esta
tecnología vino para quedarse.
“It’s not the strongest of the species
that survives, nor the most intelligent, but rather the one most
responsive to change” Charles Darwin
Otras citaciones:
- Iung B, Baron G, Butchart EG, e cols. A prospective survey
of patients with valvular heart disease in Europe: the Euro Heart
Survey on Valvular Heart Disease. Eur Heart J 2003;24:1231– 43.
- Kvidal P, Bergstrom R, Horte LG, Stahle E. Observed and relative
survival after aortic valve replacement. J Am Coll Cardiol 2000;35:747–56.
- Cribier A, Savin T, Saoudi N, Rocha P, Berland J, Letac B.Percutaneous
transluminal valvuloplasty of acquired aortic stenosis in elderly
patients: an alternative to valve replacement? Lancet 1986;1:63–7.
- Letac B, Cribier A, Eltchaninoff H, Koning R, Derumeaux G.
Evaluation of restenosis after balloon dilation in adult aortic
stenosisby repeat catheterization. Am Heart J 1991;122:55– 60.
- Moulopoulos SD, Anthopoulos L, Stamatelopoulos S, Stefadouros
M. Catheter-mounted aortic valves. Ann Thorac Surg 1971;11:423–30.
- Andersen HR, Knudsen LL, Hasenkam JM. Transluminal implantation
of artificial heart valves. Description of a new expandable aortic
valve and initial results with implantation by catheter technique
in closed chest pigs. Eur Heart J 1992;13:704–8.
- Cribier A, Eltchaninoff H, Bash A, et al. Percutaneous Transcatheter
implantation of an aortic valve prosthesis for calcific aortic
stenosis: first human case description. Circulation 2002;106:3006–8.
- Cribier A, Eltchaninoff H, Tron C, e cols. Treatment of calcific
aortic stenosis with the percutaneous heart valve: mid-term follow-up
from the initial feasibility studies: the French experience.
J Am Coll Cardiol. 2006 Mar 21;47(6):1214-23
- Webb JG, Pasupati S, Humphries K, Thompson C e cols. Percutaneous
transarterial aortic valve replacement in selected high-risk
patients with aortic stenosis. Circulation. 2007 Aug 14;116(7):755-63
- Grube E, Laborde JC, Gerckens U e cols. Percutaneous implantation
of the CoreValve self-expanding valve prosthesis in high-risk
patients with aortic valve disease: the Siegburg first-in-man
study. Circulation. 2007 Jun 5;115(22):e612
- Grube E, Schuler G, Buellesfeld L, e cols. Percutaneous aortic
valve replacement for severe aortic stenosis in high-risk patients
using the second- and current third-generation self-expanding
CoreValve prosthesis: device success and 30-day clinical outcome.
J Am Coll Cardiol. 2008 Jan 15;51(2):170.
- Agarwal A, Kini AS, Attanti S, Lee PC e cols. Results of repeat
balloon valvuloplasty for treatment of aortic stenosis in patients
aged 59 to 104 years. Am J Cardiol. 2005 Jan 1;95(1):43-7.
Deborah Nercolini, MD
Cardiologista intervencionista da Santa Casa de
Misericórdia de Curitiba
(PUC) e Instituto de Neurologia e Cardiologia de Curitiba (INC).
Consultora da Edwards Lifesciences no projeto da valva
percutanea para a Amércia do Sul.
|